Te has vuelto inestabilidad, la felicidad incompleta, el tren que nunca llega, la caricia que al despertar nunca recibo, la ilusión que decepciona, la belleza que no disfruto. El sexo que no deseo, los días que no amanecen, el presente sin futuro. El camino sin destino, las noches sin sueño, la nostalgia sin pasado. Lo poco vivido, la resaca de dos cervezas, el cigarro inacabado. La copa sin hielo, el teléfono sin respuesta, la canción sin tararear. El cinturón sin desabrochar, la cama tendida, los ojos cerrados, la sonrisa sin labios, la mirada pérdida. El lado derecho de mi cama, la cerveza que habita en mi refrigerador, la alerta que esperaba en mi radio. El frío a 30 grados, el domingo sin fútbol, las manos que me enloquecían. Las piernas donde viví. Los calcetines que escondo, la película que nunca ví. El viaje que nunca concluiré. El libro que nunca leí, el proyecto que nunca terminaré. Los pies que nunca besé, el cuerpo que no volveré a tener. La mirada que nunca miré, el espacio de mis brazos que ya no reservaré. Mi peor espera. La indiferencia que congela. La peor presión arterial. La carretera que aburre. La playa sin caminar. Mi ciudad sin visitar. Los amigos que me odian, lo que necesitas de mi.
Duele imaginar lo que fuiste…

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