Necesario modificar el rumbo cuando se ha errado, resulta en ocasiones criticable dicha decisión por significar consecuentemente un error de cálculo, de decisiones, quizás más allá, incapacidad. Aceptar tomar acciones para recomponer el camino es humildad y más aún, sensibilidad ante las necesidades. Hoy más que nunca admiro a líderes locales, nacionales o mundiales, que abren las puertas de sus oficinas silenciosas, donde no se escucha el reclamo colectivo y toman decisiones por el bien común, olvidando populismos y falsas posturas izquierdistas y sacrificando futuros electorales y ejercen su liderazgo en pro de la colectividad y del fin común público.
No hay tiempo para continuar en el silencio de sus oficinas, después, no habrá lugar donde esconderse del juicio social.
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