Está muy cerca el 4 de abril del 2010, fecha en que tendremos que cambiar horario nuevamente, adelantar una hora más y así realizar colectivamente un ahorro en el consumo de energía. Nunca he sido enemigo a esta medida que hace 14 años se practica en México. A partir de las 2:00 horas del próximo domingo ajustar las manecillas, displays de los relojes en nuestros domicilios, muñecas, autos y así mismo el biológico para no llegar tarde a nuestras citas o por lo menos, no llegar somnolientos a nuestros empleos. He escuchado de historias en las que el "cambio de horario" ha sido responsable de vuelos aéreos perdidos, de despidos laborales e infinidad de noticias negativas relacionadas con dicha práctica sin embargo, creo que también debe existir el extremo, el surgimiento de nuevos amores en las salas de espera de los aeropuertos aguardando el vuelo posterior al perdido, la obtención de un empleo mejor remunerado a consecuencia de haber sido despedido por esta pequeña y en ocasiones no muy entendible practica de variar nuestra vida cotidiana una hora.
Cambios.... Ojalá todos fueran tan sencillos como el de horario. Ojalá no costaran tanto. Ojalá por lo menos tuviéramos siempre la posibilidad de llevarnos el reloj que cuelga en una de esas paredes que se abandonan cuando un "adiós" motiva el "cambio", para no extrañarlo este 4 de abril del 2010 al momento de variar una hora nuestra vida cotidiana...

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