martes, 24 de agosto de 2010

NOCTURNA POESÍA...

Pasan las noches. El insomnio cotidiano. La misma postura en el sillón de siempre. Los recuerdos que caminan de un lado a otro en la casa. Miro el piso y saltan del recuerdo imaginariamente prendas de ropa por el suelo, rastros que seguía y que usualmente llegaban a mi cama. Miro el reloj periódicamente, a la una de la mañana, a las dos, a las tres de la mañana. La noche no es fría, la cama tampoco. Recojo los zapatos y calcetines, apagó las luces, sigo los rastros (que efectivamente llevan a mi cama), me deshago de la ropa y como todas las noches, concentro mi cansancio en el sueño donde quízás aparezcas una vez más...

miércoles, 4 de agosto de 2010

SIN RASTROS...


50 ensayos en mi vida. Casi todos dejaron deudas (exceptuando los besos que en exceso recibí). 32 años pasaron y nadie se acongojó con la edad. Variar mi sexualidad fue consejo recurrente y olvidar direcciones de hogares pasados fue recomendación insistente.

Recuerdos de una rubia; los rizos de un cabello que fue océano para mis dedos; los pies que esa noche acordamos guiarían mis pasos; lo genial del sexo casual; las copas en un bar en que olvidé la hora de llegar a casa y peor, mi promesa ser fiel…

Sigo insistiendo en las falsas promesas que la vida muestra de un futuro mejor. Insisto en encerrar mis ansias en cuerpos de renta, en amaneceres ficticios…

Es de madrugada, momento exacto para existir, porque ahora existes en mis noches, en mis sueños. Mañana espero existas en mi cama…