50 ensayos en mi vida. Casi todos dejaron deudas (exceptuando los besos que en exceso recibí). 32 años pasaron y nadie se acongojó con la edad. Variar mi sexualidad fue consejo recurrente y olvidar direcciones de hogares pasados fue recomendación insistente.
Recuerdos de una rubia; los rizos de un cabello que fue océano para mis dedos; los pies que esa noche acordamos guiarían mis pasos; lo genial del sexo casual; las copas en un bar en que olvidé la hora de llegar a casa y peor, mi promesa ser fiel…
Sigo insistiendo en las falsas promesas que la vida muestra de un futuro mejor. Insisto en encerrar mis ansias en cuerpos de renta, en amaneceres ficticios…
Es de madrugada, momento exacto para existir, porque ahora existes en mis noches, en mis sueños. Mañana espero existas en mi cama…

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