Llegando casi noviembre, esos días que se dedican a los desaparecidos del mundo terrenal por costumbre milenaria de estos pueblos a los que pertenecemos y nuestro particular culto a los muertos. Cuando las noches nos recuerdan con su aire fresco la cercanía del invierno. En estas carreteras que circulo a diario con cierto cansancio y que resultan los mejores trayectos en qué algún día imaginé mis días a futuro con más suerte. Así mientras todo esto transcurría, apareció ella.
Entre desapariciones y apariciones, revolotean en mi pecho mariposas que agitan los sueños de mis mejores noches…
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