Sentado en cama con la computadora portátil sobre mis piernas y la cabeza pegada en la cabecera me sorprendí buscando recuerdos de esos brazos que aprisionaron mi ser al frío de un invierno, al calor de un regazo, a la temperatura ambiente de un ese aliento que golpeaba cadentemente mi almohada.
Me retiré el mes diciembre del blog. Dejé el lápiz, el papel, el computador. Decidí poner en cuarentena la escritura y disfrutar la vuelta a mi ciudad, las calles, el espacio donde habitan mis muertos, donde conviven en una enferma relación con los vivos que causan mi felicidad repentina, tal vez permanente…
Después de más de dos meses vuelvo al blog. Tengo la certeza de un mejor futuro, un futuro que traerá sonrisas nuevas, miradas claras, un espacio vacío en el lado derecho de alguna cama…
Un abrazo…
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